¿Qué es un localizador de pesca y por qué es necesario?

Un localizar de pesca es básicamente una ecosonda (sonda) específicamente diseñado para detectar la presencia de peces en el entorno subacuático bajo el barco y además actúa como medidor de la profundidad de la columna de agua situada bajo el casco. Un detector de este tipo utiliza tecnología de localización de ecos, refleja pulsos electrónicos correspondientes a peces u otros objetos sumergidos, convirtiendo la información recopilada en presentaciones gráficas sobre pantallas a color alta definición o en las del tipo cristal líquido. La imagen que se observa en pantalla permite distinguir piezas individuales que quedan indicadas con un icono o agrupaciones de individuos que se reflejan formando un arco. Todo ello permite al pescador identificar los posibles blancos y dejar caer las plomadas o señuelos a la profundidad correcta.

El localizador transmite impulsos eléctricos que el transductor o un hidrófono convierten en ondas acústicas, enviándolas a través del agua. El transductor acostumbra a instalarse en la parte externa del casco. Cuando dicha onda acústica tropieza con algo sólido (como un pez o el fondo marino) retorna hacia la superficie; gracias a este principio, la sonda presenta en pantalla su tamaño, composición y forma. El nivel de detalle depende de la frecuencia y de la potencia del pulso transmitido. La señal se amplifica y se envía a la pantalla, lugar en el que se representa gráficamente la distancia hasta el pez /fondo que ha reflejado la onda acústica. Este proceso puede repetirse hasta 40 veces por segundo.

Mientras navegamos, la pantalla de la sonda ubicada en la cabina nos facilita mucha información imposible de detectar con la vista: la presencia de peces nadando en el agua, su tamaño y su localización respecto al fondo, etc..

Con el tiempo este tipo de localizadores han pasado a convertirse en herramientas electrónicas imprescindibles para los pescadores, ya que optimizan las jornadas y las hacen más placenteras. Resultan muy asequibles, fáciles de instalar y de usar, se utilizan en todo tipo de barcos –tanto profesionales, como de recreo-, sea cual sea su eslora y sus características.